ARIES

Horóscopo Negro Aries

Aries es el primer signo del zodíaco, y junto a Leo y Sagitario, pertenece al elemento fuego. Si naces entre el 21 de marzo y el 20 de abril eres ariana o ariano, y el planeta Marte te rige. Simboliza el renacimiento. Su representación es el carnero que viajó con Hele y Frixo hacia la Cólquide, según la mitología griega.

Al ser el primer signo, también es considerado como un signo de comienzo, y se asocia con la primera casa astrológica. Eres activa, competitiva, quieres ser siempre la primera en todo, aunque no lo pienses racionalmente. Tu extraordinaria energía te ayuda en todas las facetas de tu vida, eres apasionada e insistes en buscar respuestas a preguntas metafísicas y personales.

Como Aries es un signo de fuego, tu naturaleza te impulsa a tomar medidas cuando se te presenta algún reto, y tu gran capacidad de organización resuelve más de un problema. Te gustan los retos, las aventuras y las nuevas ideas.

La persona Aries es una perfecta líder, y prefiere dar instrucciones que recibirlas. Es profundamente independiente y cuando cree en una causa se entrega de corazón y de cabeza.

Los niveles de perfeccionismo a menudo te traen problemas con los demás, porque sueles ser muy exigente, pero en este aspecto lo eres tanto contigo misma como con las otras personas.

Horóscopo Aries Amor

Las personas Aries son románticas, por eso es uno de los aspectos más importantes al revisar el horóscopo Aries amor. Como signo de fuego, toma la iniciativa al tratarse de temas amorosos.

Cuando te enamoras vas a por ello, directo y sin trabas. Te expresas valientemente ante quien amas o te gusta, y no te lo piensas dos veces.

Por ello, y a pesar de que amas tu independencia, cuando te enamoras de verdad necesitas formalizar la relación. Quizá Aries sea uno de los signos que más necesite rodearse de seguridad.

Te sientes atraída hacia las pasiones complicadas, hacia un tipo de personas algo difíciles, y tal vez lo que más te atraiga sea salir bien de una relación de este tipo, el reto que representa salir airosa de relaciones un tanto tormentosas.

Quieres pasión en tu vida, que te arrastre como un huracán, que te haga sentir viva; de allí que te interesen las personas con fuerte temperamento y seguras de sí mismas, aparte de las cosas en común que tengan.

Te gusta dominar y controlar, pero no las personas sumisas. Y si bien puedes arreglártelas tú sola para todo y no necesitar de nadie, buscas en tu pareja fuerza, valores, compromiso, que arrime el hombro cuando surjan los problemas.

Según el horóscopo Aries amor puede ser que en ocasiones te carcoman los celos porque para ti la fidelidad es muy importante, fundamental, y si tu pareja te es infiel, seguro que te costará perdonarle, aunque probablemente sí que le des una segunda oportunidad.

Los valores son fundamentales para ti, el compromiso del otro. Te da miedo el abandono, y no te agradan las rutinas de aparecer y desaparecer, así que le exigirás a tu pareja una determinada estabilidad en la relación.

Te encantan los besos y las caricias, pero no eres empalagosa ni cursi, y huyes de lo que huela a eso. Al mismo tiempo, transmites tan bien tu amor a la vida y el entusiasmo que sientes por ella, que resultas irresistible, el signo más apasionado del zodíaco.

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Mujer Aries

La mujer horóscopo Negro Aries puede pensar que el amor es muy importante en su existencia, pero está demasiado abstraída en el mundo que la rodea. Para ella es muy importante su mundo interior, pero también disfruta con que el amor sea verdaderamente el inicio y el final de su vida.

Aries puede pasar sin un hombre de manera mucho más fácil que cualquier otra mujer. Claro que el hecho de que pase sin pareja no significa que no tenga romances.

La mujer Aries precisará siempre a ese héroe de sus sueños por quien suspira en su corazón. No obstante, por mucho que suspire por él, si no se da de forma inmediata su presencia física, la mujer Aries no le va a echar mucho de menos. La chica Aries es totalmente autosuficiente. es independiente para ponerse al mando de su propia vida. Libra sus batallas, se acomoda sola la silla, llama el taxi y se enciende el cigarrillo sin precisar ayuda masculina.

Para ella, hacer las cosas sola es la forma más veloz de hacer algo. Entre todos los signos solares, las mujeres Aries son las que más probabilidades tienen de declararse, en especial, si el hombre no se resuelve a hacerlo.

Ten mucho cuidado con cómo expones tus ideas cuando la mujer es Aries, pues a ellas les agrada dirigir la relación amorosa.

Es importante de que te asegures bien de haberte “metido su corazón en el bolsillo” antes de procurar rodearle la cintura con un brazo y darle un beso de despedida; pues, si no, posiblemente, te lance un gancho de derecha en la quijada y se escape como una cervatilla asustadiza, así es de independiente la mujer Aries.

Un hombre que se le resiste resulta muy seductor para una Aries, que no puede comprender por qué no se ha maravillado por sus innegables encantos. El arquetipo de la mujer de este signo es Scarlett O’Hara. Como la joven, la mujer Aries logrará tener a sus pies a todos y cada uno de los varones existentes en ciento cincuenta kilómetros a la redonda, mientras que su tozudo corazón se derrite por el único hombre que, por la razón que fuere, le resulta inalcanzable.

Como Scarlett, la mujer regida por Marte es capaz de amoldarse de manera rápida para subsistir, desde hacer frente a un ejército a tomar las armas. La Aries, con helada calma, podría atravesar –de un balazo– la cabeza de quien signifique una amenaza para sus seres queridos.

Un cauteloso estudio del personaje de Scarlett dejará al lector con una clara imagen de lo que le espera con una mujer Aries… y, naturalmente, no solo sobre las cosas malas, sino también sobre las recompensas que le pueden aguardar tras haber tenido la bravura de seducirla.

La fidelidad de las Aries en el amor es total, siempre y cuando su amado sepa cómo mantener vivo su sentimiento, por el hecho de que son muy sentimentales. Una Aries no desea un varón totalmente dominante, pero tampoco se emocionará por un hombre que se eche a sus pies para adorarla.

Impresionantemente idealistas, son mujeres que, en ocasiones, procuran conocer al valiente caballero de armadura reluciente que las embargue de emoción y que conquiste el planeta para ofrecérselo en bandeja, sin que eso les haga sacrificar su hombría.

Como tal personaje no existe más que en los cuentos de hadas y en las leyendas de la corte del Rey Arturo, es usual que la mujer Aries ande sola, sin una “estrella” que la guíe. No obstante, cuando la ilusión se ha roto y se transforma en cenizas latentes, cuando ya un miembro de la pareja considera que la llama se extingue, Aries es capaz de levantarse de un salto para encender otro fuego.

Para quererte, la mujer Aries ha de estar orgullosa de ti, pero por eso no se te ocurra exagerar tu relevancia hasta el punto de parar de prestar atención a los talentos y las capacidades de ella. La joven Aries puede ser espléndida en demasía con su tiempo y su compasión, compartir alegres posesiones y dinero, pero si se trata del amor es lista y abiertamente “avariciosa”.

El hombre casado con una mujer Aries va a hacer bien en buscar quien le aconseje. Si no siente que es la primera para ti, en todos y cada uno de los sentidos, no vas a tardar en preguntarte por qué han desaparecido de forma tan rápida la intensidad de la pasión y la emoción subyugante. Cuando la mujer Aries se siente realmente herida, su fuego se transforma en hielo. Aries juega a todo o nada.

Son mujeres que ponen a su amado en un pedestal y aguardan que viva conforme a una “imagen de imposible perfección”, negándose –obstinadamente– a advertir que en momentos puedan tener  los pies de barro, hasta el momento en que se les aflojen de tal manera que aun así se ven abocadas a seguir amando.

Nunca critiques al amante, al marido o a los hijos de una mujer Aries, salvo que te hayas puesto un traje de amianto. Son mujeres capaces de ser exigentes, ególatras, y de hacer observaciones humillantes si alguien lanza un cubo de agua fría sobre lo que es suyo. Como las Aries prefieren la compañía masculina a la femenina, y piden la admiración de todos y cada uno de los hombres que las rodean, entre los nueve y los noventa años, con una de ellas te van a sobrar las ocasiones de sentir los aguijonazos del pequeño monstruo verde de los celos.

Una mujer de este signo insiste en tener completa libertad, tanto antes como después de casarse. De todas formas, la cosa no es tan dura como parece, pues en el momento en que Aries se entrega de veras, es leal. Es una mujer capaz de regalar una pasión profunda, repleta de místico idealismo, sentimientos entretejidos de las formas más  extrañas. Hay algo limpio y fresco en la sencillez de sus emociones que, aun así, la llevan –en ocasiones– a aguas demasiado profundas para ella.

Las mujeres de Marte acostumbran a ser mujeres de carrera, capaces de desenvolverse bien en exactamente la misma profesión que históricamente ha desempeñado un hombre, desde corredora de Bolsa a agente inmobiliaria. En ocasiones, resulta bastante difícil que una mujer Aries deje su trabajo por un hombre, si es su verdadera carrera o su auténtica vocación.

Sin embargo,  cuando haya que darle una mano de pintura a la casa, cuando en el techo aparezcan goteras y el brillo inicial comience a oscurecerse; posiblemente, Aries saque a relucir sus ganas y su talento; pues, va a ser considerablemente más feliz y se va a sentir más enamorada –y hasta más implicada– si se le deja ocupar sus ratos de ocio con algo que le interese.

Prácticamente, no hay nada que sea imposible de enfrentar para una mujer de ese signo. Conozco una mujer Aries que, por razones financieras, se vio obligada a vivir a lo largo de varios años en dos habitaciones, con el marido, cinco hijos bien inquietos y un perrito. Es una situación bastante sofocante y que solo con imaginarla podría despertar ciertas dudas a cualquier mujer con los pies en el suelo. Cuando estaba en esa situación, un astrólogo le leyó su carta astral y le apuntó que sus aspectos planetarios mostraban un largo periodo de gran estrechez en su vida.

Exactamente la misma impetuosa Aries un día sintió súbitamente la emergencia de añadir un perrito más al conjunto que la familia que “campaba” por aquellos dos dormitorios. Cuando advirtió que de todas formas nunca volvería a su situación económica previa, examinó la situación para tomar una decisión. En lo que se refiere a los cachorros, estaba segura de que se generaría algún milagro y de que toda la familia, incluidas las mascotas, podrían ir a vivir a un piso nuevo en muy poco tiempo.

Los milagros tienden a sucederles a las personas que creen en ellos, y vaya si las mujeres Aries creen.

En ocasiones, hasta el límite de lo absurdo, Aries no acostumbra a aprender de la experiencia. De nada vale alertar a una mujer bajo el signo de Aries con la bíblica advertencia de quien tropieza dos veces con la misma piedra, oración que interpreta desde el momento en que se la enseñaron por vez primera. Pero eso tiene un aspecto positivo y es que Jamás te intranquilices por la posibilidad de que tu amada Aries ceda a los encantos de un lobo.

Ahora bien, ni tan siquiera con él se privará de exhibir, con cierta frecuencia, su personalidad; rasgo este que nunca va a quedar absolutamente conquistado en la mujer de Marte, por mucho que el hombre conveniente pueda suavizarlo. Una mujer Aries te va a hacer regalos, te va a prestar dinero, te va a cuidar cuando estés enfermo y te va a ayudar a lograr trabajo. Cuando esté feliz, deberás estar feliz. Para Aries, querer es compartir en la igualdad.

Tu pareja Aries espera compartir contigo tus hojas de rasurar, tu cuenta corriente, tus amigos y tus sueños. Que no le cuentes un secreto puede hacerle enfadar, y no es buena idea encolerizar a Aries. El mundo no tolera a una mujer que no sabe callarse y que pese a todo se considera más lúcida que nadie. De hecho, no es una mujer insuperable, por más que le agradara serlo.

Es usual que la realidad “haga pedazos “el idealismo de Aries y su fe optimista en la naturaleza humana. Una mujer Aries se va a jugar, desafiante, su fama o su fortuna frente a cualquiera que hiera a un amigo. Son mujeres de fidelidad absoluta.

Tienen, asimismo, sus instantes de dulzura que “desmienten” su impulsividad… para el hombre que tenga la “paciencia” de sacarlos a la superficie. Aries no es una mujer a la que le puedas telefonear para decirle que te vas a quedar trabajando hasta tarde en tu despacho –a menos que te divierta provocar una explosión de fuegos artificiales en pleno invierno–.

Una esposa Aries le ocasionará probablemente una enorme impresión a tu jefe… (será mejor si puedes persuadirla de que no le diga de qué forma debe dirigir el negocio). Si por un tiempo estás sin trabajo, no va a tener inconveniente en ser ella quien traiga el pan a casa, pero nunca va a poder respetar a un hombre que gane menos dinero que ella.

En la mujer ariana hay una vena de vanidad que la hace sensible a todo –desde su edad a la más inocente observación sobre lo fatigada que se la ve–; lo que puede interpretar como que consideras que parece una vieja ajada. Si no sostienes viva la pasión y el romance en tu matrimonio, la vas a hacer agriamente desdichada, y como Aries está preparada para cambiar sin demora una situación que le provoque desdicha, es lógico que se produzca una separación precipitada o un divorcio impetuoso.

En la mayoría de los casos resulta imprudente dejar que Aries administre los fondos de la familia; pero, si eres de los que te tomas las cuestiones económicas con espíritu deportivo, puedes sobrellevarlo. Como madre, Aries va a tener buen cuidado de que el bebé esté siempre impoluto, feliz, sano y amado.

No será infrecuente que lo tome en brazos siempre que llore, que esté pendiente de él o que lo sobreproteja; además a sus hijos nunca les faltará una lluvia de besos cálidos y de fuertes abrazos. Una madre natural de Aries va a enseñar a sus hijos a opinar con criterio. No va a ser demasiado condescendiente, insistirá en una disciplina rigurosa y, probablemente, tenga la fortuna de ver a sus hijos transformados en adultos independientes.

Es mujer que puede ser temperamental hasta lo irrazonable, y capaz de provocar ciertas escenas violentas.

Muchas personas aseverarán que la mujer Aries es plenamente masculina, pero no hay que creerles. Sin embargo, está claro que un caballero de resplandeciente armadura no es un hombre al uso. Quien pueda convertir al Carnero en Cordero, va a tener una mujer honrada y apasionada, fiel y alucinante. Cierto es que podrá ser un tanto impetuosa, déspota e independiente. Con todo, La joven Aries te va a ayudar, lector, a hallar tus ilusiones perdidas, y va a tener una fe ciega en tus sueños.

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Hombre Aries

La esencia de ‘varón’, impregna la naturaleza de Aries. Si lo que buscas es emoción, el hombre Aries te la va a ofrecer en cantidad, y, pocas veces, un momento de hastío mitigará la llama. Pero, si lo que quieres es la ‘seguridad’ y la satisfacción de un ‘amor apacible’; entonces, te has equivocado de número –debes llamar a otra persona–. Aries puede agobiarte en un minuto con su ardor apasionado, y al minuto siguiente mostrarse tan frío como un oso polar.

Los hombres Aries rebosan ‘ideas’ y ‘energía creativa’. Es propio de Aries dejar a las “tortugas” atrás, sin volver la vista. Aries es impaciente con los apocados; es valiente y confiado, va siempre por delante del resto; y, en más de una ocasión, por delante de sí mismo. Tratándose de amor, su actitud desaprensiva, por infrecuente, es completamente asombrosa.

Se zambullirá en una aventura, con la total seguridad de que se trata del único amor auténtico que ha habido sobres la faz de la Tierra desde que el mundo es mundo (quizá con la salvedad de Romeo y Julieta). Ahora bien, si la historia se tuerce y resulta irreparable; comenzará todo nuevamente, con una nueva Julieta, siempre con la misma intensidad, como si fuera la primerísima vez.

Por muchos fallos sentimentales que haya cometido, el hombre Aries está convencido de que su auténtico amor, su alma gemela, está aguardándole en el próximo sueño. Y –salvo que seas una mujer Escorpio– Aries es tan apasionado como pudiera soñar cualquier mujer.

Aries es incapaz de quedarse a mitad de camino. Cuando te encuentres con un de hombre Aries, que de entrada no parezca tener contar con el habitual impulso marciano, examina a qué se dedica, y no vas a tardar en persuadirte de que se trata de un verdadero Aries.

Naturalmente, es más sencillo enamorarse de uno de los Aries “transparentes”, esos que disfrutan  del entusiasmo con que abordan todo, desde las patatas fritas al automovilismo, sin olvidar los paseos a la luz de la luna. No hay otro signo solar capaz de ser tan escrupulosamente leal como Aries cuando está de verdad enamorado.

No importa lo que afirmen los libros, la promiscuidad no es un hábito de Aries, ni tan siquiera los flirteos a la ligera, cuando se ha enamorado de forma profunda y de corazón. Lo que busca es un romance de novela, y los romances de novela no aceptan una actitud frívola con respecto al amor y al sexo.

En el minuto en que dejes, lectora, que vuestro amor pierda ese tinte novelesco, posiblemente se salga del camino recto. Y a fin de que lo sepas, ten presente que, para él, sin duda, un amor libresco excluye irse a acostar de noche con una mujer que se ha untado el pecho con bálsamo para la tos.

Y Dios sabe que Julieta nunca se habría sentado, con los pies sobre la mesa, a mascar chicle y a ver la tele. Cuando su pareja desatiende los aspectos románticos, el hombre Aries se queda con el corazón destrozado. Y si descubre que realmente eres una “ardilla parlanchina” o un “pajarraco latoso”, el impacto que eso le producirá te expulsará de su mundo divino de coros angélicos y campanas repicantes.

Si aprendes a abrir los ojos y a mirarle a través de un halo misterioso, se va a quedar muy feliz contigo; y, por ti, ignorará a todas y cada una de las mujeres del planeta. Es muy poco probable que un hombre Aries se complique físicamente con más de una mujer al mismo tiempo. Simplemente, eso no coincide con su imagen de un amor verdadero y perdurable.

Es una proeza persuadirle de que una mujer es una elección mejor que todas las demás del entorno, pero quien lo consiga va a hacer de él un hombre impecablemente leal. Y merece la pena intentarlo. El hombre Aries se tira de cabeza a vivir un romance, y con el mismo ímpetu se escapa de él si concibe que se ha transformado en una farsa.

El hombres Aries es tan idealista como ególatra,  dice lo que quiere cuando quiere, pero lo cuesta muchísimo aceptar que se ha equivocado, o asumir que el amor por el que apostó se pueda extinguir. Tras una separación, si lo hallas en un estado anímico conveniente, es posible avivar el fuego del amor, pero para eso hay que actuar tal y como si nunca hubiese existido separación alguna.

Mientras tengas la “llave mágica” de su corazón, utilízala. Y si se te ocurre la idea de jugar con él con el juego del flirteo… descártala de inmediato. Con Aries, seguramente tu primera indiscreción será la última. Un susurro o  una mirada sugerente a otro hombre puede ser suficiente para que le pierdas –no hablemos ya– de una infidelidad real.

Él insiste en ser el primero en todo, y puedes apostar lo que quieras a que eso incluye ser el primero en tu corazón. Aries es posesivo y extremadamente receloso. Únicamente el varón de Leo es capaz de encolerizarse más que él ante la sola idea de una traición de su amada. Y lo que empeora las cosas, es que el Carnero nunca cederá en la fe ciega que espera de ti en temas de amor.

El hombre Aries es rebelde por naturaleza.

Nunca cometas el fallo de estar de acuerdo con uno de sus enemigos, ni de procurar ser “justa” y ver “la otra cara” de una situación de conflicto. En el amor y en la amistad, el hombre Aries demanda exactamente la misma fidelidad orgullosa e incondicional que brinda. Es su código, y si no puedes ajustarte a él, búscate otro hombre.

En la naturaleza de Aries no hay sitio para tretas sutiles. No es nada difícil saber cuando, para un hombre de este signo, una relación se ha terminado. Por otro lado, una fogosa explosión de cólera es menos grave, puesto que significa que su desazón no es tan profunda como para ser definitiva, pues es un estado de animo pasajero y ello conlleva que la historia de amor puede salvarse. Con los Aries, el hielo es más temible que el fuego.

A los hombres de Aries no les agradan los juegos. Aries enfoca las cosas directamente, tanto en el romance como en los negocios. No le persigas, no le llames habitualmente por teléfono, no le mires embelesada ni le declares tus sentimientos hasta estar completamente segura de que la pasión es recíproca. Con un Aries, el amor es como pasear por la cuerda floja entre un caluroso interés y un desapego distraído.

Al tiempo, Aries precisa la seguridad de que tu amor está presente. Aprende a vivir de esta manera… o aprende a vivir sin Aries. En lo que se refiere a lo positivo, si bien tu amante Aries insista en ser el primero en la relación, va a ser tambié el primero en decir que lo lamenta cuando hayáis reñido; y el primero en estar junto a ti cuando le precises. Para agradarte, va a gastar el dinero con prodigalidad y buena predisposición .

Tú vas a ser lo más esencial de su vida, pero espera que lo sepas, y espera recibir tu aprecio y atención cuando está excitado por alguna idea nueva que se apoderó de su interés.

El hombre Aries espera que la mujer de sus sueños sea al tiempo ultra femenina y desenvuelta. Aries es capaz de decir cosas agriamente atroces y sarcásticas cuando está herido, cosas que espeta sin la menor pretensión, solo con el objetivo de que a ti puedan destruirte el corazón si no le muestras comprensión. Y en tu compañero Aries, indudablemente, tendrás toda esa comprensión que el propio Aries demanda –y mucho más–.

Si eres una mujer leal, sincera, vuestro amor puede ser la envidia de todo el pueblo, como el de Romeo y Julieta. Cuando te hayas casado con él, Aries o será el dueño de la casa o se irá de ella. No soporta que le incordien públicamente ni en privado, y mucho menos por la manera en que gasta su dinero. ¿Acaso no se lo gana ? ¿No es su dinero?

Si bien puede cambiar a menudo de trabajo, hasta el momento en que llegue a ser su propio jefe, un Aries nunca te va a dejar morir de hambre. El béisbol, las conversaciones sobre las aves y las abejas, el fútbol, salir a cenar con su mujer, todo en conjunto son aspectos importantes en la vida de un hombre Aries. Una vez casados, la mujer de Aries puede proseguir adelante con su carrera, si así lo desea. Aries es el hombre entre los hombres, y su mujer nunca debe destruir su masculinidad, sin perder tampoco su personalidad como consorte.

Un marido Aries no soportará que su mujer tenga cada noche reuniones en su club, sin embargo, no tampoco aceptará una esposa que se pase todo el día en casa tejiendo manteles y cubrecamas. El hombre Aries es un reto si eres romántica… y claro que lo eres, pues si no, no te habrías interesado en comenzar una relación con un Aries.



Documental Horóscopo Negro Aries



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