LEO

Horóscopo Negro Leo

Leo es el quinto signo del zodíaco. Está regido por el Sol; junto a Aries y Sagitario, pertenece al elemento fuego. Simboliza la “fuerza vital” y está representado por la melena del León de Nemea, a quien Hércules estranguló y Zeus elevó a los cielos.

Nacen bajo el signo de Leo aquellos cuyos nacimientos ocurren entre el 23 de julio y el 22 de agosto, y se asocia a la quinta casa astrológica, la del ‘placer’. Podríamos decir que es el más fuerte del zodíaco.

Horóscopo Leo amor

Es un signo muy fuerte, aunque generoso, cariñoso y fiel. Comprende a los demás, y es muy entusiasta. Adora la aventura, la comodidad y el lujo. La persona Leo se arriesga, y disfruta con ‘fiestas’, ‘teatros’ y con los ‘niños’.

Los Leo dominan, son ambiciosos, independientes, valientes y muy seguros de sí mismos. Son líderes naturales, creativos y saben lo que quieren y cómo llegar donde desean: los retos los estimulan y ante los obstáculos se crecen.

Cuando de amor se trata, este signo es encantador, sincero y confiado; y esto puede traer problemas, porque muchas veces confía en personas que lo traicionan.

Si eres Leo, debes tener cuidado con darle confianza a quien no lo merece.

Te encanta el sexo y puedes tener muchas parejas a lo largo de tu vida, y, aunque amas a tu familia y a tu pareja, la fidelidad no es lo tuyo.

Tu personalidad arrolladora suele desestimular a los más tímidos, aunque es difícil no sentirse atraídos por ti, pese a que eres perfeccionista, pero también leal, apasionada y entusiasta.

Te gusta la independencia, pero, por otro lado, tiendes a ser una pareja cariñosa, cercana; lo que, tal vez, sea agobiante para otros signos. Si algo no te parece bien, ese carácter saldrá a la superficie y puede amargar muchas de tus relaciones.

Tu gran energía contagia a todo el mundo, resultas de una intensidad un poco impetuosa y te angustia la sensación de perder el tiempo.

Dentro de la pareja eres absolutamente leal, y esa lealtad se extiende a toda tu familia:

Leo es incapaz de abandonar a un ser querido o dejar que se las arregle por sí solo si el león puede hacer algo al respecto.

Y si bien te cuesta comprometerte, cuando decides hacerlo te das al 100%.

¿Qué por qué te cuesta el compromiso? Aprovechar al máximo la vida es una de tus premisas vitales; y, muchas veces, al relacionarte con alguien, sientes que dejas por fuera miles de oportunidades que están esperándote.

Esa naturaleza veleidosa puede llegar a ser problemática para ti; pues, parecería que no logras la fidelidad necesaria. No tienes problemas en vivir aventuras con otras personas porque necesitas probar diferentes opciones.

En la parte negativa, una persona Leo se puede convertir en alguien arrogante, el exceso de confianza en sí misma puede ser percibido por los demás como una actitud de superioridad, lo que en el horóscopo Leo amor te puede generar conflictos con tu pareja.

Un ego desbocado, un narcisismo extremo o delirios de grandeza son también algunos aspectos negativos que debes cuidar.

leo

Mujer Leo

Probablemente la mujer Leo tenga una cosa que a ti no te agradará. Realmente, no nos podemos imaginar que una mujer Leo se case con alguien de apellido Pérez o García.

Es prácticamente seguro que va a ser la líder social de su comunidad y que imperará sobre las mujeres de menor categoría como una reina; pero con una gracia tan alucinante y con una sonrisa tan bella que, realmente, a absolutamente nadie le importará.

Posiblemente, otras mujeres admitan que la mujer leo nació para ser reina, para imponer tendencias, estilos y costumbres.

Daría la sensación de que la Naturaleza se mostró inclinada a favorecer a la mujer Leo de vivacidad, argucia, gracia, belleza y simple sexapil. El hombre que espera que una mujer Leo vive en una veneración postrado a los pies de ella –en el paraíso de los tontos–.

Una mujer Leo es mucha mujer, una suerte de artículo de lujo, que no se halla en la sección de rebajas.

Es recomendable no olvidar que la mujer Leo puede montar una escena tormentosa; y al instante mostrarse tan dulce e inofensiva como un bote de jalea.

Una mujer Leo puede parecer tan calmada y tranquila como las aguas estancas de un lago fresco y placido. Sin embargo, si le quitas su “papel estelar” en tu en el ámbito del amor, para postergarla al sitio de “extra” o de “figura en segundo plano”, ya vas a ver lo tímida y lo sumisa que NO es. En ese caso, no quisiéramos estar en tu lugar.

Claro que la mayoría de las mujeres Leo a quienes rindas tu homenaje van a dejar bien en claro que son demasiado dignas y orgullosas para admitir necedades.

Sería realmente una tragedia que topases con el otro tipo de Leona, la mujer Leo que oculta las garras pero que, por si las moscas, se las afila todos y cada uno de los días.

Homenajes y halagos son para ella la razón de existir; ahora bien, ten presente que la mujer Leo admira tu ‘masculinidad’ y no pretende transformarte en un alfeñique.

Una mujer Leo no podría quererte si no fueses fuerte, pero tampoco dejará que la insultes con una actitud de condescendencia.

Muchas son las mujeres Leo de constitución atlética y a quienes les chifla el deporte; sería, pues, poco prudente por tu parte que la llevaras al teatro y no a un partido de su interés.

Ahora bien, si te decantas por una pieza de ficción, escoge una obra en la que la heroína se comporte como quisieras que la mujer Leo se comportase esa noche, y tendrás bastantes posibilidades de que, inconscientemente, repita el papel hasta el último detalle.

Aún siendo la mujer más pobre del planeta, la mujer Leo se las arreglará para ahorrar las moneditas precisas para adquirir cortinas para las ventanas, anillos para los dedos y ajorcas para los tobillos.

Por naturaleza, la mujer Leo se siente por encima de las masas, y es extraño que la gente se resienta; pues, cuando se siente amada y respetada, la mujer Leo puede ser la más buena y espléndida de las mujeres, capaz de enseñar su genuino amor por los pequeños, los desvalidos y los desprotegidos.

Estar recluída bajo un techo y cuatro paredes puede anular velozmente el brillo de la mujer Leo.

La mujer Leo se pasa horas frente al espejo y gasta una fortuna en productos cosméticos; sin embargo, lo que desea que veas son los resultados, no la estrategia.

Su armario puede estar realmente rebosante de buena ropa, y, si bien, su aspecto pueda ser el de una estancia refulgente, con vestidos para salir de noche, relucientes de lentejuelas y piedras de fantasía, y con túnicas escotadas muy elegantes; probablemente, si es una mujer Leo genuina, prefiera la indumentaria informal y deportiva.

En ocasiones, te hallarás con una mujer Leo que se “pasa de la raya” y cuya intuición del estilo se pierde entre ropas atractivas y chillonas, pero será la excepción a la regla del buen gusto que habitualmente tienen las mujeres Leo para la moda.

Asimismo, probablemente, deje maravillada a la mujer de tu jefe, por el hecho de que las leonas saben ganarse del mismo modo a hombres y mujeres, con su sonrisa amistosa y su personalidad abierta.

Si bien no le resultará sencillo ver los errores de los pequeños, cuando los vea va a ser rigurosa. Como no puede aguantar que la ignoren, si los pequeños no la respetan se va a “enclaustrar”, sintiéndose insultada, en un frío silencio.

Muchas madres Leo tienen una especial forma de malcriar a los pequeños sin dejar de imponer disciplina, por contradictorio que pueda parecer.

La madre Leo va a estar orgullosísima de los logros de sus pequeños, y guarde el cielo a quien intente dañarlos o los juzgue inmerecidamente.

Muchas madres Leo trabajan fuera de casa, pero es extraño que los pequeños padezcan de falta de atención. Cuando son mujeres de carrera, las nativas de este signo se las arreglan para conciliar de forma perfecta la maternidad y el trabajo.

No hay quien pueda devolver una observación impertinente o una pregunta grosera con el frío menosprecio de las mujeres Leo, a quienes enfada toda familiaridad por parte de extraños.

No sientas celos ante su don de transformarse en el centro de la atención en un salón lleno de hombres que la admiran. Las cabezas siempre se viran al contemplar el paso grácil de la Leona, y ella considera ese homenaje de los hombres como la cosa más natural.

Ya sabemos que no es justo, pero, si deseas ser el orgulloso poseedor de ese lujoso y elegante plumaje, tendrás que hacer algunas concesiones. Después de todo, ser dueño de un pavo real no tiene nada que ver con tener un cuclillo o un canarito cantor.

Halágala en su vanidad. Es probable que sea importante por derecho propio, porque pocas son las mujeres Leo que pueden resistirse a competir con los hombres en cuestiones de prestigio, cuando no de dinero.

La Leona puede ser cualquier cosa, desde actriz a cirujana.

Probablemente, elegirá un marido que le brinde todo el respeto y la adoración que ella considera por regio derecho. A la mujer Leo le agradan las profesiones que lo ponen a su altura, con lo que no es raro que el marido sea un enorme escritor y poeta, talentos que siempre impresionan el sentimentalismo de la mujer Leo.

En escena, comparten del mismo modo el cartel ante las candilejas, pero entre bambalinas, el hombre debe saber muy bien cómo imponerse.

La fórmula es idónea para domesticar a la Leona. Y esa es la clave para una relación sin problemas con la mujer Leo: No permitas que ahogue tu personalidad, pero no procures tampoco pasar por encima de ella.

Pon una estrella grande y refulgente en la puerta de su camerino, y tonifica tu propio yo.

Bien sabes lo que vales, ¿no? por haberte ganado la mano de la orgullosa Leona. Entre nosotros, ¿cómo lo conseguiste?

leo

Hombre Leo

El poeta que escribía aquellos versos sobre una flor no pensaba como –efectivamente– lo haría un hombre Leo. A este hombre, vas a poder hallarlo disfrutando de la candente luz del Sol, y asimismo pronunciando sugestivos y floridos discursos; ahora bien, nunca, en la soledad del desierto.

Lo más probable va a ser que el hombre Leo esté subido en un escenario, o frente a un círculo de amigos y familiares que lo admiran. Posiblemente, tenga mesura en el dinero, tenga mesura en las formas; pero, nunca, en la cantidad de público.

Así que ahí lo tienes: el secreto para hacer “caer en la trampa” al León es sencillo: conviértete en su público. Completamente diferente a los desentendidos hombres de Virgo y de Acuario, tu amigo Leo cederá –dichosamente– a las exquisitas “agonías” del amor, si sabes jugar bien tus cartas: adorarle, adularle y respetarle.

El hombre Leo está dotado de un potencial de pasión instantánea.

Con tener la ocasión y añadirle –bien mezcladas – unas velas encendidas y una música suave, el amor florecerá como una roja –muy, muy roja– rosa.

Y, realmente, si no las tienes a mano, hasta puedes prescindir de las velas y de la música y limitarte al primero de los ingredientes. Da lo mismo. Si en su vida falta el amor, el orgulloso León sencillamente languidecerá… Ahora bien, si esto le ocurriese, lo viviría de forma muy trágica.

Para él es cuestión de “veneración” o de “muerte” (así de extremo), y sí, puedes tomarte  esto que decimos bastante “al pie de la letra”.

El hombre Leo te afirmará qué debes ponerte, en qué lado debes hacerte la raya del pelo, qué libros leer, qué amigos son los que te convienen y cómo es la mejor manera de organizar tu día.

Deseará saber por qué tardaste dos horas en hacer la compra cuando afirmaste que “en una hora regresarías”; con quien te encontraste por el camino, sobre qué charlasteis… y hasta probablemente se enfurruñe si no le cuentas en qué piensas, con los ojos fijos en la ventana de la cocina, mientras le preparas los huevos revueltos.

Al fin y al cabo, bien podrías estar pensando en otro. Nunca olvides la fuerza que puede alcanzar su carácter impetuoso cuando alguien le excita. Aguijonearle con un flirteo eventual para demostrarle que prosigues siendo deseable es una absoluta insensatez.

Él sabe que eres deseable, y no precisa que se lo prueben.

Prepárate para compensar sus espléndidos entusiasmos con la lógica de los argumentos, y para serenarlo cuando infle los inconvenientes hasta llevarlos a “dimensiones increíbles”.

Los nativos del tipo dulce, lo hacen sin mucho estruendos, pero –en el fondo– sin ninguna diferencia.

No importa que ruja y se encolerice porque los empleados no le hayan obedecido, o que se refugie, taciturno, en el porche porque los vecinos le han hecho un desaire: el resultado final es exactamente el mismo.

El hombre Leo precisa de tu estabilidad como contrapeso para su orgullo irracional.

Y, si no la tienes, vuestro amor puede transformarse en una regia “batalla” sin pausa.

Vais a pasar todo el tiempo en rupturas y reconciliaciones, y, a tal, velocidad que vuestros amigos se preguntaran sorprendidos ¿dónde esta el ‘fuego’?

No trates de dedicarte a una profesión sin estar segura de ello y demostrar que –de verdad– es algo que quieres, pues, de lo contrario Leo no lo admitirá.

Ahora bien, si demuestras que es algo que realmente te gusta, contarás con el respeto que demandas; Leo te “remunerará” con una esplendidez sin límites.

Posiblemente, te repita una y otra vez lo hermosa que eres, y te ayude con una sustanciosa mensualidad y –maravilla de las maravillas, con su predisposición al romance–, probablemente, te resulte leal.

Las posibilidades de fidelidad siempre son mejores tras casados que en el momento en que te las ves con un soltero, y te contaré por qué. En general, el León es demasiado haragán para caminar a la caza de caras bonitas; en el momento en que ha encontrado una leona capaz de manejar bien su reino, prefiere dedicar su tiempo a dormir gozosamente en una hamaca.

Va a jugar cordialmente con “los cachorros”, resguardará de todo riesgo a su pareja y la seducirá con su ambición y con su capacidad de trabajo para llegar a un cargo de pasmante superioridad en su profesión.

Con un marido Leo vas a llevar una vida social muy activa, siempre que le deje tiempo para su sueño reparador.

Sin embargo, es posible que ciertas noches vayas a salir con tus amigos, y de pronto te des cuenta de que hay ciertos problemas económicos, debido a súbitas apuestas al azar, o a alguna inversión peligrosa que, en opinión de tu amado, debía “haber rendido” mucho.

Hay una cosa en el León que puede resultarte realmente útil. Prácticamente todos los de su signo tienen un don maravilloso para reparar cosas. Cualquier cosa, desde un picaporte roto a uno de esos “testarudos” grifos del baño; desde un magnetófono hasta un complejo móvil de última generación.

Si es un Leo habitual, no va a poder resistirse a “meter mano” para hacer arreglar algo que está deteriorado. Si no consigue resultado, con magnífica furia desmesurada propinará un sonoro puntapié al mamotreto; y, de súbito, el picaporte va a abrir, el agua va a correr como un torrente, el magnetófono comenzará a sonar y el móvil a buscar la red wifi.

El León es la “vida” de muchas fiestas, pero nunca el bufón.

Para llamar la atención, puede ponerse la “máscara del comediante”, peor, por norma general su auditorio entiende que es mejor proseguir respetándole si bien, por un momento, pueda estar juguetón.

A pesar de las apariencias, no hay nada de campechano en la naturaleza íntima de Leo; es considerablemente más resuelto y tenaz de lo que semeja.

Sabe lo que desea, y normalmente lo logra. Y, asimismo, es bueno para preservarlo.

Salvo que se le vendes los ojos, no hay mucho sobre lo que puedas hacer respecto a quien mire. Leo aprecia la belleza, de tal modo, que si eres de las que se sienten celosas frente a una mirada de admiración dirigida a otra mujer, conviene que trates de ser más tolerante.

Un hombre Leo a quien su amada le deje por el hecho de que le agrada coquetear, se va a sentir verdaderamente herido y sin comprender nada.

En esas circunstancias, es muy capaz de simular cualquier cosa: desde un ataque cardiaco, hasta una nota de despedida manchada de lágrimas, para conseguir que te compadezcas y vuelvas corriendo a sus fuertes brazos cariñosos… y se va a mostrar tan convincente que te vas a sentir un monstruo atroz.

Salvo que a ti también te agraden las escenas dramáticas y sensibles, es mucho menos difícil entenderle desde el comienzo.

En su cuerpo fuerte y grácil, el afable León no tiene ni un huesecillo de maldad. Posiblemente, despida tremendas nubes de vapor, pero la maldad no entra en su forma de ser y no es capaz de actuar con inquina.

Le agradan los deportes, pero conforme pase el tiempo, va a preferir ser espectador, desde su cómodo trono tapizado, mientras que le atiendes.

No siempre, pero con cierta frecuencia, se produce una evolución inesperada en los hombres Leo.



Documental Horóscopo Negro Leo



SAGITARIO

saber más

CAPRICORNIO

saber más