LIBRA

Horóscopo Negro Libra

Libra es el séptimo signo zodiacal. Son nativos de Libra quienes hayan nacido entre el 20 de septiembre y el 22 de octubre. Venus lo rige, simboliza el ‘equilibrio’ y se representa con la balanza. Es un signo de aire, como Géminis y Acuario.

Su representación está estrechamente ligada a la constelación de Virgo, pues según la mitología griega, Astrea, hija de Zeus y Temis, quien para los griegos simbolizaba la ‘justicia humana’, lleva entre sus manos una balanza, y al ser elevada a los cielos esta balanza se convertiría en la constelación de Libra.

Durante la guerra de los titanes, se convirtió en asistente de Zeus, y era ella quien cargaba los rayos del dios. En la Antigüedad, Libra fue parte de la constelación de Escorpio, y Venus, como su regente y portadora de una personalidad dual y ambigua, va inclinando los platillos de la balanza: en uno está la ‘belleza serena’ y en el otro, la ‘lujuria’ y la ‘seducción’.

Horóscopo Libra amor

Encantadora, sociable, diplomática, pacífica, idealista, romántica… Son varias de las características que te pueden definir. Dentro de los signos, Libra es el más civilizado. Amas la ‘belleza’ y la ‘armonía’, y eres capaz de permanecer imparcial ante un conflicto.

Las necesidades de los demás te afectan, así como la crueldad. Buscas el consenso y valoras los esfuerzos ajenos ante los problemas. Te encanta trabajar en equipo y vivir rodeada de gente, aunque como Libra aprecias tu privacidad y no te importa estar sola.

Si no quieres, no te dejas llevar por nadie ni nada, si bien comprendes las opiniones de los demás; y es que eres firme, con ‘ideas claras’.

Libra tiene un gran carisma que sabe utilizar muy bien para seducir, y el “tira y afloja” de la seducción le va de perlas.

El elemento aire está presente: te adaptas a las circunstancias. Sientes una gran empatía, que te permite ponerte en los “zapatos ajenos” y entender sus impulsos y sus razones.

El horóscopo Libra amor lo dice muy claro: evitas los conflictos y eres muy calmada, lo que favorece enormemente tus relaciones. Tu equilibrio te proporciona las herramientas para calibrar las situaciones, y el diálogo es una de tus favoritas.

Eso te convierte en una negociadora perfecta, y es una de tus mayores habilidades. Claro que, cuando las cosas se salen de control, Libra, puedes llegar a sentirte bastante nerviosa.

Tu curiosidad innata e inagotable hace que se te ocurran miles de ideas, sugerencias que sirven para mantener una relación interesante, fuera de la rutina. Sí, nunca sabes qué te va a deparar una relación con una Libra.

Sin embargo, también eres humana (nadie es perfecto), y los mayores defectos tienen que ver con tus mayores virtudes:

La gran sensibilidad de Libra puede convertirse en un arma contra sí misma, pues las opiniones de los demás pueden herirle de forma aplastante.

Como no te gusta la inestabilidad, sientes una necesidad compulsiva por buscar la armonía en la pareja; y, a veces, Libra, tomar una decisión te va a costar mucho. Te preocupas demasiado por tu salud.

Tu coquetería puede pasar en ocasiones como frivolidad y le das mucha importancia a la apariencia externa, lo que puede llevarte a juicios un poco superficiales.

libra

Mujer Libra

La mujer Libra puede ser tan frágil como un vaporoso conejito blanco, y su voz un dulce sonar como un susurro persuasivo. Sus procesos mentales prosiguen una lógica ‘masculina’ y, en cualquier discusión que se te ocurra emprender, sus argumentos pueden estar a la altura de los tuyos, y hasta superarlos la mayoría de las ocasiones…

Si bien el aspecto femenino es, normalmente, demasiado taimado para dejar que te des cuenta de eso hasta no haber pasado sano y salvo la meta de la luna de miel.

A lo largo de la etapa de conquista, la mujer Libra se va a cuidar realmente bien de ganarte una partida de ajedrez, pero no se va a pasar la vida sosteniendo su agudeza mental oculta tras los encantadores hoyuelos.

La mayor parte van a sacar a resplandecer su ingenio tan pronto como se presente un tema que ofrezca la menor posibilidad de discusión.

Una  Libra es capaz de comenzar sola una discusión, de proseguirla ella sola y de terminarla también sola, y todo magníficamente.

Cada tres oraciones, más o menos, se va a encender esa exquisita sonrisa –insoportablemente encantadora– hasta el momento en que acabes mudando de opinión.

La mujer Libra hará esto con tan poco esmero como “cambia de sexo” al aceptar las prerrogativas del hombre; para después: transformarse, nuevamente, en una “conejita mimosa”.

Generalmente, cuando la mujer Libra discute lleva razón, por el hecho de que sus decisiones han sido tan cautelosamente sopesadas como las del Tribunal Supremo.

Las mujeres Libra no precisan que se las “empuje” mucho para arrancar con una discusión entre dos puntos de vista cualquiera.

Aparte de esa tendencia propia de Libra de sopesarlo todo un par de veces para estar segura de no confundirse, puede ser una mujer estupenda para un hombre que se sienta atraído por el ‘amor’, el ‘compañerismo’, o las dos cosas.

Su tendencia a discutir se fundamenta en un honesto deseo de llegar a una resolución ecuánime. Cuando menos, la mujer Libra no va estableciendo sus reglas sobre la marcha, ni se resiste obstinadamente a todo argumento, como las mujeres nacidas bajo otros signos solares.

Además de esto, la mayor parte de sus juicios  los realiza con un tacto diplomático que en alguna medida “suaviza” el golpe.

Quizás la mejor forma de hacer que valores a tu mujer Libra sea analizar qué pasaría con los otros signos solares en una situación corriente.

Para una Libra, eso de que lo que piensa es lo que está bien, NO es válido.

Tu opinión es tan digna de respeto como la de ella y la de Platón, mientras que no se tome una decisión tras haber llegado a la conclusión de las imperfecciones de los razonamientos de ella, de los tuyos y de todos los pensadores.

La mayoría de las mujeres Libra trabajan ya antes de casarse y continúan haciéndolo después.

Las “aves” de Libra precisan montones de bellas plumas para su lujoso nido. Precisan grandes sumas, sobre todo, para poder separarse de la sordidez y la fealdad de entornos disonantes, que de hecho pueden llegar a provocarles que caigan enfermas, sensorial y físicamente.

Si hay una cosa que la mujer Libra conserva y cuida sobre todas las cosas en este mundo, es el hombre a quien decidió amar, honrar y “amaestrar“. No puede jugar sola y, tanto en los negocios como en el amor, las sociedades suponen para Libra auténtica necesidad.

No le agrada trabajar sola, y es literalmente incapaz de vivir sola. Su naturaleza está hecha para el trabajo en grupo. Por eso, deseará participar en la mayor cantidad de intereses y actividades tuyos que le resulte posible.

No es, ni con mucho, tan dominante en las formas como lo es en el fondo –en lo verdaderamente importante–, pues lo último que desea hacer una mujer Libra es decir una serie de palabras inapropiadas de las que pudieses hacerla responsable. Por eso, en la mayor parte de los casos, va a “pisar con suavidad”.

Las mujeres Libra son muy intelectuales y están dotadas de un sorprendente poder para el análisis.

La perspicacia de una mujer Libra te puede ser verdaderamente útil para ayudarte a solucionar problemas de negocios.

Libra raras veces deja que sus emociones le impidan llegar a una decisión desapasionada o a un punto de vista equilibrado; y, por norma general, va a poder aconsejarte mejor que tu banquero.

Naturalmente, su capacidad en esos aspectos puede llevarla a sustituir a muchos profesionales, y no solamente eso, sino que si es una mujer propia de Venus, ofrecerá las “perlas de su sabiduría” en la bandeja de plata de su encanto y de su afabilidad a la hora de realizar una asesoría.

Generalmente, un hombre Aries, Escorpio, Leo o Tauro va a “levantar un pedestal” a su mujer Libra, para adorarla.

Las visitas que lleguen al nido de amor de una joven mujer Libra felizmente casada van a tener la sensación de encontrarse frente a Adán y Eva –antes de que se les apareciese la serpiente y lo estropeara todo–.

Muchas son las gratificaciones que se desprenden de la convivencia con una mujer Libra.

Existen algunas mujeres Libra, con una situación “desfavorable” de Marte, que, a veces, pueden permitirse algunos excesos como comer y tomar más de lo que les es conveniente, pero de hecho son escasísimas.

Seguramente, no te quejarás por carencia de demostraciones físicas del amor de una mujer Libra, por el hecho de que es tan sentimental como los trajes antiguos de encaje, y tan afable como está en su derecho a serlo cualquier mujer.

Si bien sus mimos y arrullos son francos, no lo son tanto esas “miradas dulces”, la ternura de la “caricia”, el “abrazo caluroso” y la “profusión de besos”, más bien, son una cortina de humo bastante eficaz para su oculta ‘tendencia masculina’.

Si tienes presente la claridad de su mente y lo chispeante de su ingenio, verdaderamente, no puedes pedir más. Para Libra, ser mujer es una suerte de “trabajo de dedicación exclusiva” y dura toda la vida –en algún instante alcanzará la perfección–.

Va a ser extraño que ese aspecto masculino de la mujer Libra te resulte molesto; salvo que seas uno de esos “machos imposibles” que desean caminar por ahí chillando como el rey Enrique VIII, y que esperes a que las mujeres de tu vida se conduzcan como consortes obedientes y temerosas de perder la cabeza si se les ocurre decir algo que esté fuera de lugar.

Nada de eso. Tu pareja Libra, de manera decidida, afirmará lo que piensa, pues le agrada charlar.

Sin embargo, también disfrutará de adularte, escuchándote, cuando tengas necesidad de un público bien preparado. Es, al unísono, dulce y fuerte, y no son muchas las mujeres que pueden mantener exitosamente esta ecuación de tan frágil equilibrio.

La suavidad de sus modales y su sosegada parsimonia para refrescarte la frente cuando tengas fiebre pueden hacerte pensar que Libra es débil y algo desvalida, o que se va a mostrar temblorosa y asustadiza en momentos de crisis. En un caso así, te equivocas de medio a medio.

En la composición de la “frágil” femineidad de la mujer Libra entran componentes tan duros como el acero.

El hecho de que el detalle se te haya escapado cuando, valiente y taimada, se esforzaba por hacerte “picar el anzuelo”, durante aquellas primeras partidas de ajedrez en que siempre se dejaba ganar, no es motivo para que prosigas toda la vida “ciego”.

La próxima vez que se genere una situación de urgencia en la familia, abre bien los ojos y ya vas a ver quién es la que mantiene la estabilidad del navío. Además de esto, ¿no está verdaderamente guapa con sus pantalones, cuando se encarga del jardín o cuando va al súper?

Las mujeres con pantalones están realmente bien, siempre que tengan la sensatez suficiente para vestirse con organzas y volados en las fiestas, y sedas sugestivas en la intimidad. Y la mujer Libra la tiene.

Una de las cualidades más valiosas de una mujer Libra es su capacidad de ocultar su mentalidad, veloz y aguda, tras su increíble femineidad.

Una madre Libra amará y va a cuidar tiernamente a sus hijos, pero… ¿quieres saber la verdad?, ello estarán siempre después de ti. Son los “asociados minoritarios”, pero tú eres el “presidente” de la compañía, y eso es un hecho básico nunca va a olvidar.

Libra les va a dar un enorme pedazo de su corazón, pero nunca va a dejar que se apropien del rincón que te entregó a ti antes de que llegasen.

Si con sus juegos perturban tu reposo, la mujer Libra puede mostrarse muy rigurosa; y, si te desobedecieran se enfurecería tanto como si la hubieran desobedecido a ella.

De pequeños, tus hijos van a ser dulces y limpios, y pulcros y educados serán de adultos… si no los echas a perder, a lo que la mujer Libra no se opondría; pues, en este aspecto tú eres el dueño y señor.

Nunca dejará que te falten al respeto, pero si te pones demasiado exigente, les enjugará las lágrimas, e incluso les va a dar un caramelo a escondidas cuando se te haya ido demasiado la mano.

Claro que, si los dulces la tientan demasiado, puede ponerse “gordita”. En este sentido, puede que se demore mucho en regresar de una celebración, o mientras se deleita con una botella de vino.

Y va a haber veces en que sea un tanto mandona, y otras en que los oídos se te fatiguen de oírla. Ahora bien, todas esas cosas van a suceder solamente cuando su balanza emocional esté –por un instante– ‘desequilibrada’, pero pronto regresará al dorado termino medio cuando el mal instante haya pasado.

A menos que alguien le “pise en los platillos”, su balanza siempre termina por compensarse. Si uno de los platillos baja un poco, agrega algo de cariño en el otro, y lo hace subir. Si el otro se inclina bajo el peso de una excesiva tristeza, le quita un poco de emoción –aplicando la cordura– y reencuentra su bella armonía.

libra

Hombre Libra

Con este hombre vas a tener un “consejero” gratis. Un hombre Libra puede ser tan “desquiciado” como un cocodrilo con urticaria, y su hábito de racionalizarlo todo, incluso el amor, te va a poner ¡furiosa!… o te va a dejar en la impotencia de la derrota.

Aun así, es nuestro deber advertirte de que cuando estés ‘atrapada’ y ‘enmarañada’ en el encanto de Libra, no te va a ser simple “escapar”. Intentar librarse del abrazo de un oso es cosa simple, comparado con el esfuerzo de liberarte de un hombre Libra.

Sus sueños van a ser tus sueños, y nada te va a importar tanto como hacerle feliz.

Hay que ser una mujer de corazón durísimo para resistirse a la sonrisa de un hombre Libra.

E incluso así, deberías recurrir a la lógica para escapar al magnetismo de su pureza.

El encanto de un hombre Libra no es como la persuasión hipnótica de Escorpio. La atracción de Libra es ‘lógica’ y ‘real’, en modo alguno sobrenatural. Por otro lado, va a haber veces en que la balanza del hombre Libra se enloquezca a fuerza de contradicciones.

No seas tan ingenua para pensar que el amor con él va a ser llano y eternamente apacible; por más que su signo esté regido por Venus. Incluso de esta manera, cuando la balanza se equilibra, vivir con un hombre Libra puede ser tan arrebatador como un cáliz de dorada ambrosia, en un tiempo de risas y descuidada libertad que solo han conocido los dioses en el Olimpo.

Sabemos de una mujer que deseaba establecer una sociedad comercial, y “a golpes” debió aprender esta legendaria característica del signo. Tras una disputa, su asociado la dejó.A la semana siguiente, como no la llamó, la mujer volvió a llamarle.

Movida por el natural resquemor y la decepción que la embargaron ante la falta de respuesta, la mujer tomó una decisión. Obviamente, ese hombre era tornadizo y también impropio de confianza.

Tras esto, nuestra amiga se transformó de nuevo en su mejor publicista. Ahora, si eso es lo que puede acontecer en el momento en que una mujer se ve envuelta en un tema comercial con un hombre Libra; imagínate cómo sería tu estado mental y tu posibilidad de protegerte, si llegases a enamorarte de uno de esos seductores imposibles.

La palabra amor y la palabra Libra son casi sinónimos. Libra ideó el romance, y lo refinó hasta transformarlo en un Arte, con una técnica que Leo, Escorpio y Tauro –lo cual es decir mucho– no pueden igualar.

Para Libra, las frágiles estrategias de Cupido son talentos innatos.

Hasta los noventa años, al menos, Libra no va a perder interés en el sexo opuesto.

Si es feliz en su matrimonio, puede ser un interés puramente académico, más es una materia que nunca le aburrirá, si bien se limite a imaginarse cómo sería guiar por un salón de baile –imaginario– a cada chavala bonita que aparezca por las proximidades.

Como el arte de querer se le revela con tanta sencillez –y con precocidad tan sorprendente– y como prácticamente siempre sus excursiones románticas por la selva del amor acaban coronadas por el éxito, se enreda con muchas mucha facilidad en las enredaderas que se encuentra –o que lo encuentran–.

Libra no pretende herir los sentimientos de absolutamente nadie, pero ignora con inocencia el dolor que puede ocasionar cuando se pone en ánimo de discutir.

En la situación opuesta, cuando los sentimientos recíprocos llevan a los dos a fingir una situación ideal que no tiene lugar en la realidad, la agonía puede ser prolongada y tortuosa.

El deseo de no mostrarse cruel puede llevarle a un matrimonio equivocado, cuyo destino no puede ser otro que el tribunal de divorcio. Ahora bien, también sus inacabables dilaciones pueden ser causa de que pierda al amor de su vida.

Ya ves que su actitud es un arma de doble filo: tan capaz de destruir un amor auténtico como de cortar de golpe un matrimonio indigerible.

Para las dos cosas, la cura es deshacerse de falsos sentimientos.

Es imposible negar la tendencia a lo práctico en los hombres Libra.

El impulso natural de Libra le lleva a estudiar de manera innata las posibilidades de una mujer –de cada tres o cuatro que encuentra– para ser su genuina compañera del alma.

Es usual que padezca una confusión irresoluble entre ‘amistad’ y ‘amor’.

Lo sorprendente, con sus tanteos y experimentaciones, es que los hombres Libra no anden siempre con el corazón destrozado.

Son capaces de olvidar con ofensiva velocidad y, a excepción, quizá, de Géminis o Sagitario, son los que menos se permiten el lujo de evocar con pena el recuerdo de un amor no correspondido o de un romance que no llegó a cuajar.

Por tanto, no será simple localizar a un hombre Libra, blando de corazón y desprevenido, en las garras de una mujer –vehementemente decidida– que le haya metido en la cabeza que abandonarla sería un pecado solo inferior a romper los diez mandamientos todos juntos.

Si bien el nativo de la balanza discute hasta el momento en que el averno se congele, su propósito no es rastrear motivaciones personales, sino, más bien, recrearse en teorías abstractas, para poder llegar a un juicio equilibrado. Sencillamente, quiere aislar los hechos y volverlos a poner en el sitio conveniente.

Ni tan siquiera Salomón en su sabiduría podría superar el equilibrio final de una resolución propia de Libra.

Si eres derrochona, deducirá sencillamente que el dinero se te va tal y como si fuera agua, y que es peligroso dártelo.

La promiscuidad va a ser motivo para que te señale sus peligros; la frigidez va a dar lugar a discusiones todavía más prolongadas sobre el aislamiento de toda población humana. Con todo, Libra se negará a reconocer las experiencias traumáticas que generaron la primera; o a admitir los profundos y arraigados sentimientos de incomprensión que son el origen de la segunda.

Libra es el juez, y el juez se dedica a tomar sabias resoluciones basadas en un cauteloso estudio de los hechos.

Sin embargo, no va a preguntarte por qué el color rojo te pone inquieta, ni a intentar comprender el impulso que te hizo cerrarle la puerta con llave cuando se puso ese pijama con rayas rojas.

Recuerda siempre que para Libra, el motor de la discusión no es otro que la curiosidad abstracta. Investigar en un secreto recibido en confidencia es como romper el secreto de confesión.

Esta incapacidad de Libra para advertir la necesidad de su pareja de encontrar una entendimiento profundo siempre provoca inconvenientes. Sin embargo, es una de esas incoherencias con las que deberás aprender a vivir, si vives con Libra.

Salvo que en su carta astral haya influencias desfavorables, Libra no va a ser austero con el presupuesto. Todo  hombre Libra siente un rechazo instintivo frente al contacto físico con las muchedumbres.

Su vida social va a estar profusamente salpicada de gente “inteligente” y “brillante”; pero, cuando el conjunto supere el par de docenas de personas, Libra va a salir corriendo en pos de aire.

Una esposa que sirva a su marido Libra el pan, sin sacarlo de la envoltura de plástico; que le haga utilizar toallas de papel, en lugar de servilletas; y que deje fuera de su lugar la botella de leche, o el paquete de cereales, es está labrando una alegre vida de divorciada.

Con la bondad propia de Libra, posiblemente no se queje, pero también es posible que halle cada días un poco más atractiva a su secretaria, que tiene un gusto delicioso.

Libra detesta la confusión, y verdaderamente precisa armonía para mantener su estabilidad.

Su hogar ha de ser un precioso “oasis” apacible que le aísle de la estruendosa discordia del mundo exterior; a fin de que su balanza no esté permanente desequilibrada.

Como él pocas veces profundiza en los motivos, tu deberás ser lo suficiente lúcida para adivinar por qué jamás está en casa, o por qué cuando está se pasa todo el tiempo durmiendo.

Recuerda que la introspección no es su fuerte, de modo que la analista deberías ser tú.

Nunca sospechará que su desdicha tiene su origen en el hecho de verte a ti con la cara cubierta de crema, y a los pequeños pringados de jalea.

Quizás no se percate de que le enferma la cortina anaranjada de la ducha, o de que la litografía de Washington atravesando Delaware que cuelga sobre la chimenea le pone los nervios de punta.

Si bien no comprenda bien por qué siempre se olvida de darte un beso de buenas noches, su mentalidad lógica le afirmará que algo no marcha, y eso lo va a hacer padecer más de lo que deja ver.

Los pequeños siempre van a salir ganando con su sentido de la justicia. Él va a cuidar de que los mayores no se aprovechen del bebé, o de que los pequeños no estropeen la bici de los mayores.

Un padre Libra ejercitará la disciplina con sosegada autoridad.

Y va a tratar de dar una razón lógica para el castigo, que –pocas veces– va a ser administrado mientras se encuentre bajo los efectos de la ira.

Los pequeños se derretirán bajo su encanto y, pero también se sentirán molestos ante sus incesantes debates y discusiones.

Un hombre Libra, cosa extraña, no acostumbra a esperar con entusiasmo el nacimiento de sus hijos, pero, cuando han llegado, advierte que su amor es mucho más agradable que la ‘soledad’; y se sumerge en su condición de padre con franco deseo de disfrutarla; por norma general, acaba siendo un papá muy benevolente.

No obstante, nunca dejará que su aprecio de padre ocupe el sitio del sentimiento romántico que le liga a ti.

Si estás enamorada de un Libra, y segura de que las cosas deben ser de esta manera, adelante: ve y proponle todo cuanto quieras proponerle, incluso el matrimonio.

Se va a sentir aliviado de que tomes la iniciativa. Pero ten cuidado con esa veta de perversidad que le lleva a dejarte decidir a ti; y, después, cuando las cosas no marchen bien, señalártelo alegremente.



Documental Horóscopo Negro Libra



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