PISCIS

Horóscopo Negro Piscis

Es el duodécimo signo del zodíaco. Simboliza la “mutabilidad” y es representado por dos peces nadando en sentido contrario. Con Cáncer y Escorpio, es de los signos de agua. Lo rigen Neptuno y Júpiter.

Los piscianos nacen entre el 19 de febrero y el 20 de marzo.

Horóscopo Piscis amor

Si consultamos el horóscopo Piscis amor, veremos que Piscis vive siempre “en otro mundo”, en el mundo ideal que se hace “a su medida”.

El reino de la fantasía es tu lugar favorito en el mundo. Tanto el amor como el sexo son importantes para ti, y aunque, si bien tu lado romántico te lleva a “las nubes”, necesitas de una pareja que te ponga los pies en tierra, que te ubique en ‘la realidad’.

Tu naturaleza fantasiosa hace que te pases más tiempo en un mundo ideal que en este, y lo que quieres es permanecer allí, en el lugar que has construido en tu mente; eso le da a los demás la sensación de que eres distraída.

Como Piscis estás en continua búsqueda de ese ser perfecto, del amante ideal que te haga ‘flotar’; que te permita desarrollar todas tus fantasías. Tu espíritu se alimenta de ellas.

Para conquistar a Piscis, hay que entender esa parte suya: quien utilice la ‘imaginación extrema’ con ella sabrá que habrá dado en el clavo.

Sin embargo, la pedantería o la superioridad no van contigo y, si tu pareja las muestra, tu instinto te alejará de ellas. No te gusta sentirte inferior en ningún aspecto.

Tienes un gran poder de empatía, eres una oyente perfecta y, como confidente, destacas. Tu gran imaginación vuelve interesantes las relaciones, porque la rutina no será habitual.

Estableces vínculos con los demás rápidamente, y suelen ser muy fuertes. Eres perfeccionista y te jactas de ofrecer a tu pareja la mejor comida, el mejor sexo, la mejor relación. Todo es perfecto y todo tiene que estar perfecto.

Ese impulso que te obliga a estar en las nubes te ayuda a una cierta “habilidad histriónica”, que te permite meterte en tu papel (‘novia’, ‘amante’, ‘esposa’, ‘amiga’) y actuar según el guión que te hayas marcado. No significa que estés mintiendo.

Por otro lado, te autoimpones responsabilidades (de tu casa, de tu relación, de la maternidad) que vives con resignación.

Si tu relación dura para siempre, habrá sido una relación ejemplar. Y, si por el contrario, acaba en divorcio, sentirás que viviste entre rejas (generalmente, asumes el papel de “víctima”).

En el lado negativo, podría verse que eres exigente, con un cierto comportamiento bipolar (un día estás alegre y al otro triste o enfadada); te quejas por todo, no te olvidas de ningún detalle y la convivencia puede ser un verdadero infierno.

Piscis siente que no la conocen suficientemente y tiene un ego enorme.

Esa perfección anhelada y nunca conseguida te llena, muchas veces, de frustración y dolor; aunque comprendes que es difícil conseguirla.

Tienes tendencia a pasar periodos en soledad, sobre todo, cuando te va mal; y aprecias que tu pareja entienda tus procesos.

A pesar de todo, atraes por ese aire ensoñador. Después del periodo inicial, y si sientes que encontraste a “esa persona”, querrás estabilizarte con ella y formar parte de todo.

No eres infiel por naturaleza, y no eres de tener una aventura casual.

Mujer Piscis

Posiblemente, no haya bastantes mujeres Piscis para que cada hombre tenga la suya, pero eso no es razón para rebelarse. Aun sin astrología son conocidos los rumores referentes a los encantos de la mujer Piscis.

Más vale que aceptemos que la mujer moderna e independizada, con su imagen de hierro forjado, ha hecho más populares aún las acciones de las mujeres Piscis.

Enturbian el aire de la ruta de los enamorados –por toda esa iconografía que predica la “mística femenina”–: las reservadas, bonitas y desvalidas criaturas de Neptuno deben ahuyentar a los hombres a palos.

No es sorprendente que Piscis sea un premio.

La mujer neptuniana, casada o soltera, raras veces trata de hacerle sombra al hombre que está a su lado. Una mujer Piscis considera que su marido, amante, novio, padre, hermano, puede darle una tunda a todo el mundo con una mano atada tras la espalda y –siendo los hombres como son– es poquísima la cantidad de esa fe emocionante que se precisa para persuadirles a ellos de conducirse así.

La mujer Piscis es una calmada y acogedora, prefiere permanecer lejos del estruendos del tráfico y del repiqueteo de las máquinas de la oficina.

En su “estanque de peces”, las luces son suaves, amortiguadas, calmantes para los ojos cansados, agredidos por las luces de neón y por todas esas “tontas cifras” de la bolsa que no podría comprender si bien en ello le fuera la vida.

En todas las estaciones, la mujer Piscis se muestra eternamente femenina.

A riesgo de quedarnos cortos, diremos que los hombres acuden a ella como las abejas a un bote de miel. Tras una breve charla con ella, un hombre se relaja de manera instantánea.

Va a haber muchas veces en que se muestre incluso agriamente sarcástica –pero no hay mujer que no tenga sus defectos–, y Piscis va a ser afable con mucha más frecuencia que agresiva.

Además de esto, su exquisita femineidad oculta todos los “fallos secundarios”, y la mayoría de las veces la mujer Piscis es dulce, soñadora y femenina. Como el Pez nada al tiempo en las dos direcciones, se amolda con suma facilidad a situaciones problemáticas que destruirían los nervios de otras mujeres.

Claro que, en ocasiones, en la superficie frecuentemente placida de su corriente de pensamiento pueden asomar como burbujas ciertas palabras ásperas y un discurso irritante.

A veces, una de estas sensibles criaturas que haya sufrido de pequeña un tratamiento severo en demasía, puede, en su amargura, separar los dos peces simbólicos de su signo, y esto tal vez, resulte realmente triste: las drogas, la bebida y las falsas ilusiones esconden a sus ojos la verdad y le impiden ver las rocas que hay en el río y que pueden destruirla.

Sin embargo, la mayoría de las mujeres Piscis preservan los dos peces simbólicos de manera firme unidos en una acción fluida, que se deslizan, suavemente, primero hacia atrás y, después, hacia delante, de forma que jamás vas a estar completamente seguro del punto preciso hacia el que ella se dirige.

De Piscis diríase que es un mar, profundo y enigmático, donde van a desembocar todos los ríos.

Si conoces ciertos de sus evasivos secretos, vas a tener más ocasiones de “pescarla”. Ante todo, es sutil. Y no solo es sutil, sino que, en ocasiones es, más bien, un poco “falsa”, cuando practica su arte de “enredar hombres” en sus zarcillos de esmeralda.

Claro que quizás conozcas una señora neptuniana que luce un delantal a cuadros y una sonrisa tímida, y es la síntesis suprema de la esposa consagrada, perfecta ama de su casa y madre tierna. Y puede que por eso estes pensando que Piscis no es ni sutil ni falsa. Pero advierte que para enredar a los hombres, utiliza las cintas del delantal.

Es una mujer pequeña que ha logrado hacer frente a la pérdida de un hijo amado, al ahogo, al tedio, a la desgracia, al temor, a la pobreza e incluso a la confusión de instantes súbitos y fugaces de riqueza.

Se ha ganado el amor y el aprecio de sus dos nueras, y, asimismo, de un heterogéneo grupo de amigos, que engloba a la bibliotecaria, al portero, al dueño del bar de la esquina, al frutero, a una docena de gatitos sin dueño, al carnicero, al vendedor de periódicos y –créaslo o no– al dueño de la casa.

Son mujeres sin corazón, estas Piscis.

Como los vientos de marzo, tu mujer Piscis puede pasar por muchos estados anímicos. La lección más difícil que debe aprender la mujer Piscis es la superación de su poquedad y de sus dudas. Si su temor es muy profundo, se va a cerrar ante todo el mundo, y, después, se va a preguntar por qué está sola.

Muchas veces, tiene el temor de imponerse, de pedir demasiado, de sacar ventaja, cuando esas cosas no se le pasan por la cabeza a absolutamente nadie más que a ella.

Alguna vez, la mujer Piscis va a disimular su poquedad y vulnerabilidad con agudezas, con un barniz de dificultad mundana y una personalidad frígidamente independiente, pero todo eso no es más que una “capa protectora” que le sirve para esconder su inseguridad a los ojos indiscretos de gentes torpes quienes, si no se resguardara, herirían su sensible corazón.

Existen algunas cosas que uno sencillamente no concibe, en lo relativo a las mujeres Piscis, y una de ellas es que no actúen como una dama en público.

Una mujer Piscis puede engañar a muchos hombres haciéndoles creer que no precisa marido, que no haría más que complicarle la vida. Imagínate, una declaración semejante en labios de una mujer que precisa pertenecer a alguien más de lo que necesita dormir, comer o respirar.

La mujer Piscis va a dar todo su corazón a sus hijos, todo salvo esa gran porción que reserva para ti.

Solo una estrella de cine nacida bajo el signo de Piscis es capaz de no hacer ni caso a los orondos bebés llenos de hoyuelos para adoptar al niñito desahuciado y de ojos asustados. Las mujeres regidas por Neptuno son las que pueden probar mayor capacidad para comprender temor de los niños y el sufrimiento del desarrollo de las inexpertas jóvenes adolescentes.

Una madre Piscis teje sobre cada cuna la leve telaraña de mil sueños.

Si peca por exceso de blandura, explícaselo con bondad, que Piscis lo comprenderá sin amargura y comenzará a utilizar alguna vez la zapatilla.

Pero muchas son las mujeres de Neptuno que logran encontrar la justa medida entre el rigor y la bondad; y sus niños dan testimonio de ello.

Ciertas mujeres Piscis, si bien no todas, son en ocasiones un poquitín “derrochadoras”. Piscis escucha al océano, por el hecho de que el océano le dice cosas. En la mitad de la ciudad, prosigue oyendo como las ondas de Neptuno murmuran a su corazón más cosas, quizá, de las que quisiese saber.

Siempre nos acordaremos de la amiga Piscis con la que íbamos a la escuela, en nuestro barrio. Era menuda, de largo pelo obscuro y en sus ojos de un color castaño verdoso relucían las extrañas luces de Neptuno.

piscis

Hombre Piscis

Si hay algo que un marido o un novio Piscis no precisa, es que lo “carguen” de más preocupaciones. Esa vida de “esponja espiritual” puede ser psíquicamente agotadora, cualquier místico te lo corroborará.

El hombre Piscis acostumbra a precisar largos periodos de reposo. Por esta razón, jamás molestes a un hombre Piscis en sus momentos de silencio –que necesita como el pan de cada día–.

Demasiada soledad de dos puede arruinar la belleza del amor de Piscis, que precisa espacio para medrar sin aturdirse. Los hombres Piscis se alteran en ocasiones, pero es muy extraño que su cólera sea violenta o perdurable. Cuando ha pasado, las aguas vuelven a su cauce y la vida es tan pacífica como anteriormente. Si bien a sí mismo le resulta bastante difícil analizarse, Piscis no tiene inconveniente para poder “ver”, con toda claridad, las sutilezas extrañas atractivas de los demás.

Conocemos a un hombre Piscis en quien este rasgo llega hasta el punto de que ha podido ¡engañar al gobierno!, algo que no es nada simple: a lo largo de su vida se las arregló para evadir impuestos. Es una especie de engaño leve del que Piscis, lo mismo que Géminis, supuestamente disfruta.

No va a tener grandes arrebatos de celos o, si los tiene, como es por naturaleza un actor genial pretenderá hacer ver que lo ha superado. Sin embargo, con su cualidad tierna y poética, es un hombre, de forma que, una vez dicho y hecho todo, esperará que le seas ciertamente fiel.

No obstante, posiblemente, debas dominar tus celos, por el hecho de que Piscis va a tener afables amigos de los dos sexos y asistirá a su llamada, en ocasiones a horas inusuales.

Piscis es sociable por naturaleza, no puede evitarlo, y es un rasgo peligroso si eres del tipo de mujeres violentamente posesivas.

Una mujer Aries o Leo haría bien en perseguir algún otro rayo de luna, antes que fijar sus ojos en el Pez. Piscis admira la belleza y, en ocasiones, puede quedarse mirando dos lindas piernas.

Con un solo derrochador por familia ya se avanza bastante… en dirección de la cada de acogida para pobres.

Un hombre Piscis precisa un buen ejemplo.

Y es sorprendente los buenos resultados que eso da con el carácter de Piscis, siempre –claro está– que el líder sea alguien próximo a él y a quien el Piscis respete. La naturaleza de un hombre Piscis es enormemente receptiva a las vibraciones que lo rodean, en especial, cuando la emoción las acentúa.

Los pequeños de la casa hallarán en el hombre Piscis un compañero divertidísimo. Lo más probable es que los lleve a navegar en bote, a nadar y a bucear. Representará con vivaz gracia, en colores, a los personajes más pintorescos de las canciones infantiles.

Enamorado, Piscis precisa apoyo en lo sentimental, esto es, que le ofrezcan calma y confianza, (sin embargo, no busques apoyo en él por males y agravios imaginarios). Sus fervorosas esperanzas precisan del riego de un “amor comprensivo”, de modo que ofrécele el fértil suelo de una feliz vida hogareña.

Olvida de raíz a esos mortales insectos que se llaman “sermoneo” y “escepticismo”, y un día esas esperanzas desatinadas y locas que tiene dejarán de ser malas yerbas para transformarse en árboles robustos que os van a hacer ricos, y tan altos como para alcanzar tus sueños.

En el corazón de Piscis la esperanza fluye eternamente. No la frustres, que si la cultivas con ternura puede llenarte de suerte a raudales.



Documental Horóscopo Negro Piscis



GÉMINIS

saber más